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BIENESTAR
27/05/2019
Cómo cuidar el pie del enfermo diabético
Cómo cuidar el pie del enfermo diabético
Los pies de las personas que padecen Diabetes Mellitus, de acuerdo a los años de evolución de la enfermedad, pueden presentar lesiones difíciles de curar.
En general, se ven afectadas las pequeñas arterias y los capilares produciendo dificultad circulatoria a los tejidos. También pueden comprometerse las arterias más gruesas y los nervios de las piernas y pies.

En una fase avanzada, se pierde la sensibilidad hasta el punto de no sentir el dolor y el paciente debe observar todos los días sus pies para prevenir que alguna lesión que apareciera sea resuelta por el médico.

Los problemas en nervios y articulaciones hacen que el pie pueda derribarse hacia adentro, perder el arco (pronación) y dar lugar al pie plano. Así, comienza a apoyar en zonas que no están preparadas por la mala distribución del peso, fomentando durezas, ampollas por fricción que se rompen y producen infecciones.

Cuando el pie pierde el arco, el traumatólogo seguramente recomendará plantillas para redistribuir las zonas de apoyo. En otros casos, las ortesis plantares podológicas
superamortiguantes son otra opción.

Los problemas de los nervios del sistema autónomo también dan lugar a una piel fina, lisa, tirante y descamativa que necesitará cremas hidratantes con lanolina.

MEDIDAS A TOMAR
Todas estas medidas precautorias se tomaron en personas con diabetes que fueron mal controladas por años y hoy padecen del pie con alto riesgo.

* No andar nunca descalzo. En verano, pasear por la playa sin el calzado adecuado puede ser fatal por la temperatura extrema de la arena.

* Los pies deben lavarse con agua tibia. Recordemos que la afectación de los nervios de la zona no captan por falta de sensibilidad.

* Evitar cualquier quemadura.

* Los baños de pies deben ser breves para no macerar o reblandecer demasiado la piel.

* El secado, sobre todo entre los dedos, debe ser y es ideal utilizar toallas de papel por el poder de absorción. De esta manera, se evitará la proliferación de microorganismos y
maceraciones.

* En el caso de que los pies no tengan buena aireación por el calzado laboral y exuden, se deben utilizar polvos absorbentes.

* Si la piel está muy seca, hay que utilizar cremas hidratantes protectivas con aloe vera para evitar grietas y fisuras.

* En el invierno, los pies no deben estar cerca de hogares a gas o con leños, estufas eléctricas para evitar quemaduras. No hay que usar bolsas de agua caliente ni mantas eléctricas.

* Si aparecen callosidades, no se deben utilizar productos químicos que puedan dañar la piel. El podólogo indicará que hacer.

* No hay que cortar las uñas con productos punzante, tijeras o alicates, solo rebajarlas con limas.

* El autoexamen de los pies todos los días, incluyendo la planta con un espejo, es la mejor medida preventiva. Ante la mínima lesión, se debe consultar al diabetólogo urgente. Lo ideal es visitar con frecuencia al podólogo para prevenir cualquier afección.

* Tomar la precaución de comprar zapatos por la tarde porque los pies se edematizan o se hinchan a últimas horas del día. Esta precaución es importante para evitar que el pie quede presionado dentro del calzado sin movimiento, produciendo problemas circulatorios severos. En todo tipo de calzado que se utilice, verificar que los dedos tengan movilidad, que los pies se sientan cómodos dentro de ellos. El zapato o zapatilla no debe ser grande ni pequeño, recordemos que los zapatos amplios producen rozaduras. Los suecos y ojotas no son lo más aconsejables. El calzado debe sujetar al pie. Como regla, antes de calzarlos, verificar que dentro de ellos no haya algún elemento que pueda dañar los pies.
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