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NOTA DE OPINIÓN
09/12/2018
El período paleolítico está entre nosotros
El período paleolítico está entre nosotros
El uso de la piedra continúa siendo famoso entre los argentinos violentos, ante cualquier situación que no agrada se apela al recurso de la violencia.
(Por Santiago Flecha) En remotos tiempos la piedra configuró uno de los primeros elementos que el hombre utilizó para desenvolverse. Mediante ella pudo defenderse de animales y procurar su cacería. También logró precarias herramientas que le permitieron abrir un fruto. Fue el momento de la piedra golpeada, conocido como paleolítico. En el período posterior, neolítico, el contundente material comenzó a ser afilado, lográndose utensilios más sofisticados. 

VOLVER AL PASADO
Arrojar piedras se ha convertido en un componente de nuestra vida cotidiana. Así lo demuestran los disturbios ocurridos en las inmediaciones del Congreso hacia fines del pasado año y recientemente durante el tratamiento del presupuesto. 

En la definición de la Copa Libertadores no estuvo ausente la mencionada barbarie. El micro que transportaba a la delegación xeneize recibió una lluvia de piedras poco antes de ingresar al Monumental. Tal regresión no puede encasillarse como la obra de un minúsculo grupo de inadaptados.

Se ha especulado sobre el violento suceso y en primer lugar se indica la endeblez del operativo de seguridad. Quedó desprotegido el acceso del vehículo. Varios cronistas señalaron que en anteriores acontecimientos la zona referida estuvo custodiada con vallas. Resulta claro que cualquier falla por más grave que haya sido no debió suscitar el mayúsculo descontrol. La imprevisión no inhabilita abordar la cuestión desde el plano cultural. Siglos de civilización, de mejoras en costumbres y tratos y en nuestra comarca el ómnibus que traslada a un equipo tiene como recibimiento la hostilidad. El llamado de la tribu se apoderó de individuos enfundados bajo la indumentaria de su divisa.

La furia desmedida ocasionó la suspensión del encuentro que durante varias jornadas había sido presentado como la gran final, el super partido, el match global. Por primera vez en la historia de la Libertadores, la organización posibilitó que la instancia definitoria del trofeo pudiera albergar a dos instituciones de un mismo país.  

IR A MADRID
Con los futboleros sumergidos en la frustración y el desencanto la Conmebol resolvió que la final se disputé en Madrid, en el mítico Santiago Bernabéu, la cancha de los Merengues. Extraña determinación. El máximo galardón de clubes sudamericanos se define en tierras europeas. 

Una posible solución al escándalo hubiese consistido en declarar vencedor a Boca Juniors, club perjudicado por los desmanes. Este fallo serviría para que las instituciones se esforzaran en controlar el comportamiento de sus simpatizantes. Como antecedente figuraba la resolución adoptada en 2015, en la que River Plate terminó clasificando luego de que sus jugadores sufrieran un ataque con gas pimienta.

El fútbol configura una actividad deportiva pero al mismo tiempo una profesión, un entretenimiento masivo y un negocio. Esta última circunstancia seguramente motiva a la conducción a que el encuentro se dispute a toda costa. La ciudad de Doha, capital de Qatar, llegó a postularse como sede de la desvirtuada final. 

MÁS VIOLENCIA
Poco antes de la pedrada en la final sudamericana, conmocionó otro hecho virulento al terminar un match del ascenso entre All Boys y Atlanta. La barra brava del equipo de Floresta encolerizó por la derrota y los festejos de directivos y periodistas rivales y pretendió atacarlos. La policía frenó la intentona y recibió piedras y palos como respuesta que obligaron a su retroceso. 

Arrojar piedras a la policía se convirtió en una práctica habitual que no tiene sanción. Los pocos detenidos dejan de serlo al poco tiempo. Apenas se apresa a un vándalo se habla de feroz represión. 

AUTORIDAD O AUTORITARISMO
Esta situación ejemplifica la anomia existente. Ninguna norma puede establecerse, escaso respeto merece la autoridad. Toda indicación, todo apercibimiento es tildado de autoritario. No hay asimetría en ninguna vinculación. En pie de igualdad se encuentran profesor y alumno, médico y paciente, policía e infractor.   Las interpretaciones adquieren supremacía sobre los hechos. La evidencia desmentida a cada momento. Si el resultado deseado en cualquier evento no concuerda con lo acontecido, la violencia queda habilitada.    

El panorama desalentador descripto no impidió que se llevara a cabo la reunión del G-20 en un marco de tranquilidad. Pese a los fundados temores el cónclave no presentó sobresaltos y para los analistas terminó de manera auspiciosa. Reinó la paz y fue sorprendente.

* Santiago Flecha. Sociólogo y educador de escuelas secundarias y terciarias de Quilmes.
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